jueves, 9 de junio de 2011

Forlán cumplió ayer con un deseo íntimo

El mejor del Mundial quiso ofrendar el premio a su pueblo


La idea la tuvo Diego Forlán hace un tiempo atrás. Decidió que cuando los celestes volvieran a jugar en el estadio Centenario él traería el trofeo que ganó en Sudáfrica cuando fue elegido como el mejor jugador del Mundial. Quería ofrecérselo a su pueblo.
También suya fue la idea de que Alcides Edgardo Ghiggia, el autor del gol del triunfo uruguayo frente a Brasil en Maracaná lo acompañara. Además de su padre, Pablo, que también supo vestir con hidalguía la camiseta color cielo.
Y ayer, en ocasión del partido frente a los vicecampeones del mundo, Forlán cumplió con lo prometido.
Quince minutos antes de la hora prevista para comenzar el partido ante los holandeses salió a la cancha escoltado por sus compañeros de la selección. Y subió con ellos al estrado. Quería compartir con los demás futbolistas los aplausos del público. Sabedor de que sin ellos no hubiera conseguido ganar el trofeo que ayer le ofrendó a su gente.
Lo recibió de las manos de Ghiggia, como quería. Y su rostro reflejó en ese momento una gran felicidad. Seguramente mayor que la que experimentó cuando se lo entregaron por primera vez en Zurich.
A su lado estaban su padre y su ahijado Thiago, en representación de la familia. Y todos sus compañeros, muchos de ellos acompañados por sus hijos. Su otra familia. La que le permitió volver a sentirse feliz en una cancha.
"Es una gran satisfacción estar acá y poder entregarle este premio al mejor jugador del Mundial de Sudáfrica. La gente lo aprecia mucho y todo esto es para él un estímulo para seguir adelante", dijo también emocionado el Campeón del Mundo de 1950, Alcides Ghiggia.
"Un saludo para toda la gente. Les agradezco mucho por estar acá. ¡Muchas gracias! Y este premio es para todo el país", dijo, por su parte, Diego Forlán. Y el estadio se vino abajo aplaudiéndolo.
Mientras los futbolistas celestes esperaban que el juez argentino pitara el comienzo del amistoso, Ghiggia y Pablo Forlán salieron de la cancha por la platea América. No les resultó sencillo. A cada paso una foto. Gente de todas las edades quería un recuerdo con ellos. Muchos padres se sacaban fotos y luego pedían otra con sus hijos. Niños que no entendían mucho por qué se debían sacar fotos con esos dos señores.
"Esto es como volver a mis épocas de futbolista", reconoció Pablo Forlán.
"Fue un reconocimiento muy lindo de la gente hacia Diego y de Diego hacia la tribuna. Él tenía muchas ganas de hacerlo", agregó.
"Para mí como padre es un gran orgullo. Una satisfacción muy grande compartirlo con el pueblo que el año pasado apoyó a muerte a la selección. Los que estábamos en Sudáfrica queríamos estar acá porque nos contaban la fiesta impresionante que se vivía en las calles después de cada partido. Y los que estaban acá querían estar allá. Todo fue muy lindo", agregó el "Boñato" Forlán.
Luego reconoció que el afecto de la gente le viene muy bien a su hijo tras los momentos de amargura que vivió en los últimos meses en el Atlético de Madrid.
"Seguramente, todo esto le viene muy bien porque él no jugó todo lo que podía haberlo hecho en el último mes y medio. Pero en el partido frente a Alemania demostró que está bien, está contento e intacto. Esperemos que siga así", finalizó el padre del ídolo celeste.

EL TROFEO

 

LA COMUNIÓN ESTÁ INTACTA
El homenaje de Forlán al pueblo uruguayo y la respuesta de la gente demostró claramente que la comunión entre la selección y los uruguayos permanece intacta.

MUSEO: UN MES EN EXHIBICIÓN
Tras el partido despedida de los celestes frente a Estonia, Forlán decidió dejar el trofeo al mejor jugador de Sudáfrica en exhibición durante un mes en el Museo del Fútbol.

LA FAMILIA SÍ, ZAIRA NO
En una tarde muy especial, Forlán estuvo acompañado. Toda su familia, salvo su hermano que está en España, fue al estadio. Su novia Zaira se quedó en Buenos Aires.

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